Cristina Muñoz

"Soy abogada desde hace 32 años, y siempre he trabajado por mi cuenta, atiendo tres oficinas y llevo años diciendo que voy a trabajar menos y encontrar el tiempo ese que busco para dibujar, leer, viajar, hacer mas tai y hacer nada de vez en cuando y no encuentro como hacer a un lado el trabajo...  y viajar, si no costara dinero, creo que no tendría ni casa, viviría en constante ir, no tengo el mas mínimo problema con la vida nómada, viviendo de maleta en maleta, de lugar en lugar,   y no siento la mas mínima nostalgia ni por este bendito País, ni por entorno alguno, ni tengo apego a la patria , me da lo mismo aquí que allá, mis únicos apegos son mis hijas y ahora, mis cuatro nietos".

Cristina quiere saber todo, absolutamente todo sobre Yoga. Se interesa en las letras, lo que está escrito, aquello que la acerque a conocer un poco más, de casi cualquier cosa "Me encanta leer y aprender, desde filosofía, hasta las cosas mas banales; me gusta la ciencia ficción y los libros de horror, los de vampiros especialmente me atraen muy particularmente y leerlos de noche, sola, en la oscuridad, es de lo mejor.  Muchas  veces prefiero leer a dormir".   Es dibujante, le gusta dibujar gente, sólo necesita alguien dispuesto a sentarse quieto, en silencio, para entrar en un trance por horas, "es como hacer Samyama en el acto de dibujar y terminar siendo artista, arte, y obra  a la vez", confiesa.  Quisiera contar con más tiempo para compartir una de sus pasiones: el masaje tailandés.

Es amante del cambio,  no le agrada lo mismo por mucho tiempo, pero sus afectos son eternos y verdaderos.  Cree en todo y no cree en nada.  Extremadamente paciente, "pero cuando digo fo!, es fo! Forever".   No pierde su cool, un evento extraordinario es indispensable para que le de coraje,  y prefiere dar media vuelta y largarse, antes de pelear, "pero si me quedo y dejo salir el coraje, be very afraid".

Cristina, yoga y Samadhi

Cristina disfruta de su soledad.    Todavía no distingue si ella llegó al yoga o si el yoga llegó a ella, sin embargo no lo sintió como algo nuevo que quería aprender, sino como algo conocido que debía recordar.  "Así me sentí también la primera vez que fui a Samadhi,  como estar de vuelta, a gusto, a un lugar donde todavía podía sentir el recuerdo de la vez anterior, no por las paredes y el sitio en particular, sino como algo que se retoma luego de haberlo dejado un tiempo, y al rato ya no te acuerdas de cuando no estuviste".

"Desapego y amor... cargo con mi propio oasis a donde quiera que esté". Dice que siempre esas han sido las palabras con la cual la describe su amigo mas amigo, y el yoga le ha permitido vivir ahí, en el oasis de calma, y tolerar sin desasosiego las cosas que pasan.

Yoga Restaurativa, una visita al oasis

Cristina facilita la clase de Yoga Restaurativa de los domingos a las 10 AM. "Me gustaría que los que toman esta clase,   la sientan como una práctica que les permita recordar la esencia de su Ser,  reconocerse nuevamente como el Witnessing Awareness que somos debajo de todas las cosas que nos hacen únicos y diferentes. También es una practica que  permite balancear la practica semanal, mas activa, mas Yang, con un rato de suavidad, tranquilidad, sosiego y descanso, y accesar la parte Yin de la esencia. Nunca he dado la misma clase dos veces, y comparto todo lo que voy aprendiendo, leyendo y incorporando, de mi practica personal y todo lo interesante que se me pega por ahí, de otros maestros, de libros, de la vida, del masaje tailandés, del tai Chi, del Chi Gong".

Cristina enfatiza mucho la introspección, el viaje hacia adentro, a través de practicas como Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana, Samyama...además de las asanas restaurativas,  lee poesía de Rumi, capítulos del Baghavat Gita, de los sutras de Patanjali, habla del Ayurveda, de los Upanishads,   trabajamos con mantras,   con los chakras,  con los vrittis de la mente, con aromaterapia, y si nos visitan los estudiantes de masaje tailandés, repartimos masaje tailandés.

Ven los domingos a hacer un mutis, a bajar la velocidad a mirarte por dentro, a conocerte, a compartir este hermoso oasis.
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